jueves, 17 de octubre de 2013

La despedida

...Pienso, que... de alguna manera, en lo más profundo de nuestro subconsciente sabemos cuando vamos a morir.
Al menos mi madre lo sabía y pudo despedirse de cada uno de nosotros...
Recuerdo perfectamente la última tarde. Después de haber estado durante mucho tiempo enferma, esa tarde estaba radiante,como siempre estaba ella.
Recuerdo haber pasado la tarde apoyada en su regazo mientras me acariciaba el pelo, a nuestro alrededor estaban todos sus hermanos que compartían con ella anécdotas...
...Ella reía como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Durante un periodo breve de tiempo todos fuimos felices. Mientras ellos recordaban su infancia, yo seguía allí sintiendo su mano en mi rostro, sintiendo ese calor que sólo ella sabía transmitir, el calor que te recuerda a la seguridad que da un hogar.
Cuando me despedí de ella esa noche me dijo:

- No sufras cuando ya no esté,voy a seguir cuidando de tí -

Y sonreí, con una sonrisa leve..., de esas que quitan importancia a las cosas...

Horas después todos estábamos en la habitación de un hospital. Y las risas de hacía unos instantes se convirtieron en llantos.
Supe cuando había terminado todo. Estaba apoyada en el respaldo de un sillón cuando una mano acarició mi rostro, era ella. Al levantar la vista, vi a mi padre hablando con el médico. No me hizo falta escucharlo de los labios del médico.

Ella se había marchado.

De alguna manera, mi madre sabía cuándo se iba a ir y quiso despedirse de nosotros haciéndonos su mejor regalo, su sonrisa, y a mí, una promesa: la de estar siempre conmigo.
Cada vez que tengo una preocupación...
Cada vez que necesito su apoyo … o
Simplemente cada vez que necesito descansar,...
Me tumbo en el sofá y dejo que me acaricie el rostro, y me invade la sensación

de estar en casa.

La despedida
Ilustración: Óscar Espín

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